Es la capacidad que tiene una persona de tomar sus propias decisiones,
sin dejar que otras personas ejerzan presión externas o internas, sin
dejar influenciar.
Se opone a heteronomía.
Es un concepto moderno, procedente de la Filosofía y,
más recientemente, de la Psicología. En el ámbito Filosófico se integra
entre las disciplinas que estudian la conducta humana (Ética), mientras que en
el ámbito de la Psicología cobra especial importancia en el estudio de la Psicología
Evolutiva.
